domingo, 28 de febrero de 2010

Contando Bendiciones


Uno. Cuando abro los ojos te veo a mi lado y respiras profundo. En tu cara arruguitas pequeñitas alrededor de los ojos me dicen que ya no eres el muchachito que una vez conocí en Cornell y que me conquistó con sólo amarme de veras, por primera vez amor del de verdad. Miro hacia el techo y en el camino encuentro las orquídeas blancas floreciendo a borbotones del tallo que parece culebrita verde y zas! me encuentro con el cristal colgado de la ventana que lanza pepitas de arcoiris alrededor de las paredes hasta que tropiezan con las orquídeas lila que tengo en la cómoda frente a mí, también en plena flor. Dos. Tres metros más abajo descansas explayado sobre tu camita con un pié descalzo y el otro cubierto por una media azul. Te dió calor a medianoche y como te sofocas te quitas el pantalón y media camisa del piyama. Pareces un angelito, pero al despertar te saldrán los cachitos apenas te diga que vayas a lavarte los dientes. Los cachitos irán creciendo a medida que transcurra el día, pero cuando me abraces y me digas que me quieres más allá del universo, sólo podré ver tus alitas. Tres. Las paredes calentitas en invierno, tan fresquitas en verano. Los deditos de mi principito recorriendo el teclado del piano mientras yo escribo estas palabras, un rayo de sol solitario que se coló por entre 10 Km. de nubes para aterrizar en mi sien y recordarme que el cielo es azul aunque yo no lo pueda ver hoy. La tertulia improvisada de anoche con amigas del alma que alimentan el espíritu a risotada limpia. Alrededor del mundo, una, dos, tres, muchas almas que al pensar en uno sonríen y aman por una fracción de segundo a este ser que soy. Agradecida.
Hoy y mañana, agradecida.

2 comentarios:

  1. Pero bueno chica...qué manera de escribir la tuya. Es como leer un trozo de cualquier superlibro de esos que cuestan carísimo! Gracias por compartir tus letras y tus bendiciones. Que bella :)

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