lunes, 6 de diciembre de 2010

Hallacas Online


Cuenta la leyenda que en tiempos de la colonia hubo una mortandad de indios y negros que murieron intoxicados con la bazofia descompuesta que les daban de comer sus amos españoles. Sacerdotes indignados obligaron a los dueños de esclavos a darles al menos los restos de lo mejor de sus viandas como muestra de buena fé en época de navidad. Es por eso, dicen, que la hallaca consiste en semejante mezcla de ingredientes: del maíz a la aceituna y las pasas hay un gran trecho de culpa. Sus ingredientes, todos partes de diferentes raíces culturales, se complementan armoniosamente en ese envoltorio de hojas, como la mejor expresión del mestizaje y colorido del que es parte nuestro pueblo.
No hay nada que le alborote mas la nostalgia a un venezolano que reside fuera de su pais que las hallacas decembrinas. Porque no hay nada que represente mas y mejor nuestra tradición nacional que "El Evento" de hacer nuestro plato principal navideño, una vez al año, en familia, preparando con anticipación la celebración de la Navidad. Asi que, como casi todos los años, desde que resido fuera de mi terruño, me dí a la tarea de comprar mis ingredientes y ponerme a hacer las hallacas de este año, aunque lamentablemente, sin la compañía y la algarabía que rodea al "Evento" en nuestro recuerdo.
En mis memorias mas hermosas de las navidades de mi infancia está mi abuela, mi Tita, organizando y coordinando el evento con su sapiencia, su sazón y su dulzura. Dándonos a todos, grandes y chicos, las instrucciones a seguir, para crear las hallacas mas sabrosas que he probado. Tias, tios, primas y primos, todos involucrados en la fiesta de fabricación de 200 hallacas que luego serían repartidas entre los hermanos y sus familias. Mis primos y yo estabamos encargados del lavado, secado y la cataloguización de las hojas de acuerdo a su tamaño. También éramos los encargados de echarles hielito a los tragos de los viejos, los padres y los tios, que se caían a palos hasta que las hallacas estaban listas para ser amarradas. Algunos se encargaban del amasado de la harina de maíz, o de moler el maiz para luego hacer la masa bajo el ojo conocedor de mi Tita. A medida que fuí creciendo me hice merecedora de trabajos de mas responsabilidad y envergadura, como picar los ingredientes, o hacer una hallaca yo solita con adornos y todo. Lo que mas me costó fué aprender a cerrarlas.
El "Evento" comenzaba a tempranas horas del día y terminaba cerca de la medianoche con la ingesta de las primeras hallacas producto del titánico esfuerzo logístico por los ebrios hombres del clan. La música, los gritos y las risas llenaban la casa...Una de mis tias era la encargada del arbolito que también era montado ese día junto al pesebre. Recuerdo un año de desilusión cuando mi tia nos sorprendió con una vaina que colgaba del techo toda llena de bolas azules en sustitución del pino, porque lo había visto en una revista y era el "hit" ese año...nunca se vieron mas tristes los regalos que debajo de aquel bodrio.
Pasaron los años y el clan se fué haciendo mas pequeño. Y después de la muerte de mi Tita, el "Evento" tuvo menos y menos participantes en nuestra casa. Pero nunca dejamos de hacerlas. Mi mamá se encargó de mantener viva la receta de mi Tita, y aquella última navidad, en la que yo intuí, que se acercaba el dia en que nos separaríamos, anoté con lujo de detalles la receta que mi abuela nos había heredado.
Hoy el "Evento" se lleva a cabo sin la algarabía y gritos, y en mi casa, en simple compañía de la nostalgia y el teléfono que uso para llamar a toda la familia mientras trabajo. No tengo ayuda, pero aprovecho el evento para meditar y rememorar, regodéandome en la tibieza del recuerdo.
Ayer, mientras mi hermana hacía las hallacas con mi mamá en Miami, yo las hacía en mi cocina teutona, sola. A mi hermana se le ocurrió una idea buenísima que no pudimos poner en práctica este año, pero que seguro nos alegrará el "Evento" el año que viene: poner nuestras Laptops en la cocina y hacer las hallacas juntas via Skype! Hallacas online!!!!! yesssssssssssssss!
Y que viva la tecnología que volverá a unir lo que el destino separó y regó por el mundo, para rescatar esa tradición que la distancia ha mutilado. Y acercar el "Evento" a la fiesta anual que nunca debió dejar de ser...
La mejor Hallaca, es la de mi mamá...(pero la mia le hace la competencia!)

Aquí, Sumito (chef venezolano) hace un milagro (una hallaca en 20 minutos) mientras echa el cuento de la hallaca, el le pone tomate, (guácala)! lo cual para mi familia sería un pecado, pero de resto se parece mucho a mi receta familiar. Buen provecho!
ver también:  En mi Cocina

2 comentarios:

  1. Ay, no!!!! Te dejé un comentario largote y se esfumó!

    Me encanta tu blog, llego por Ontokita!

    La primera vez que hice hallacas, no las hice en Venezuela sino en Madrid. Y fue curiososo y divertido que mi casa oliera al caribe mientras escuchabamos gaitas y bebíamos ron a algunos grados bajo cero. La metáfora de mi vida, siempre en el medio de dos realidades geográficoafectivas. Ya no hago hallacas en casa pero nos reunimos en casa de amigos para ayudarlos...adoro que mi hijo crezca con una tradición que yo no tuve. Siempre he sentido que mi vida habría sido mejor si mi mamá hubiera querido hacer hallacas!
    Fekices fiestas, Señorita cometa!

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  2. Gracias! y bienvenida! ya te visité y me encantó lo que encontré. Feliz 2011!

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